El consumo de carne es algo muy discutido desde hace tiempo. Es cierto que la carne forma parte de la alimentación del ser humano desde hace milenios, pero, últimamente, se están viendo las consecuencias que puede tener un consumo exagerado de este tipo de alimentos en todo el mundo.
Como cada vez hay más voces que defienden comer menos carne y, también, muchos estudios que avalan las bondades de reducir la producción y el consumo de alimentos de origen animal, aquí vamos a tratar de explicarte los motivos principales y algunos consejos para conseguirlo.
En términos generales, se podría decir que la defensa de unos hábitos alimenticios con menos presencia de alimentos cárnicos se basa en tres patas principales: el amor por los animales, la salud personal y el cuidado del medio ambiente.
Se puede pensar que las dos primeras han estado tradicionalmente vinculadas. Las personas que optan por una dieta vegetariana o vegana lo hacen en muchas ocasiones por su amor a los animales, pero también porque consideran que el consumo de carne no es lo más conveniente para llevar un estilo de vida saludable. Es cierto que muchas personas no comen carne, simplemente, porque no les gusta o por indicaciones facultativas. Pero es evidente que esta tendencia es cada vez mayor y, sobre todo, cada vez está más presente en el sentir público, ya que instituciones tan relevantes como la OMS defienden que una dieta en la que predominen los alimentos vegetales es más recomendable para el ser humano.
En lo que se refiere al medio ambiente, no queremos decir que esta razón no tenga vínculos con las anteriores ni que sea menos importante. Solo es que las consecuencias del consumo exagerado de carne en nuestro planeta no han sido verdaderamente conocidas hasta hace relativamente poco. Eso sí, se están demostrando como un asunto muy a tener en cuenta y que suponen un motivo más para que nos planteemos comer menos carne.
Se calcula que casi una cuarta parte de la superficie del planeta está dedicada a labores de ganadería y, según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU, la producción de alimentos es la responsable del 37% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial. Como se puede ver, son cifras que no dejan lugar a la duda. Con un poco que pongamos cada uno de nuestra parte, se puede mejorar mucho la situación a medio plazo.
Si estás pensando en cambiar tus hábitos alimenticios y entre estos propósitos te planteas comer menos carne, tal vez te preocupe que sea muy difícil. No tengas miedo, no es tan complicado si te lo planteas en serio y, sobre todo, si sigues estos consejos que te vamos a dar para que reduzcas tu consumo de carne.
Salvo que sea por prescripción médica o por alguna otra causa de fuerza mayor, no te deberías tomar esta iniciativa como algo drástico. Esta sensación de prohibición o de pecado puede resultar incómoda y hacer que, cada vez que te enfrentes a una comida, sufras por no comer carne.
Al contrario, tómatelo como algo positivo y divertido. La mentalidad ha de ser constructiva en este sentido y tus platos tienen que ser flexibles y versátiles. Si un día te apetece comer carne o si en una receta quieres incluir algún ingrediente de origen animal, no pasa nada. La clave está en que disfrutes de tus comidas siempre.
De nuevo, tienes que abrir la mente a nuevas posibilidades. Si te falta imaginación para conseguirlo, no tienes más que consultar los cientos de blogs y vídeos que hay con recetas sanas y sabrosas que no contienen carne.
De hecho, seguramente haya muchas más recetas verdes que ya te gustan y comas a menudo de las que te acuerdes a priori. Haz un poco de memoria y te saldrán unas cuantas ideas a las que puedes sumar todas las sugerencias que encuentres en tu búsqueda de recetas sin carne.
¿Preparabas un plato de carne con una guarnición de ensalada o verduras? Pues haz lo contrario ahora y deja que sean estos ingredientes verdes los protagonistas y que la carne pase a un segundo plano.
De hecho, puedes incluir pequeñas porciones de carne que, cuando está especiada o adobada, aporta un sabor enorme sin necesidad de llenar la olla con ella.
Aunque no seas muy de experimentar con recetas foráneas, estás ante una estupenda oportunidad de probar productos no tan clásicos en nuestra gastronomía y que pueden ayudarte a consumir menos carne en el día a día.
En muchas de esas webs que te hemos comentado, no solo vas a encontrar recetas maravillosas, sino que también te pueden sorprender con ingredientes que están ya muy presentes en los supermercados y tiendas que tienes a pie de calle, y que te pueden ayudar en tu objetivo de comer más saludable y cuidar el planeta.
Elaborar con previsión un menú con el que puedas ir planificando tus comidas y cenas para las semanas venideras no solo te puede ayudar en términos de ahorro y tiempo, sino que también te facilitará la adaptación a una dieta menos carnívora.
Tal vez te dé pereza al principio, pero te puedes servir de menús ya confeccionados por gastrónomos y nutricionistas, y pronto verás las posibilidades que tienes para cocinar y comer con menos carne de lo que haces ahora.
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