Si vivimos en la ciudad, no somos grandes aficionados a la pesca y no tenemos la suerte de poder cultivar un pequeño huerto, es muy posible que no tengamos ni la menor idea de lo importantes que son las lombrices de tierra para los ecosistemas, para la naturaleza y para el planeta en general. Pocas veces dedicamos a estos pequeños animales la atención que se merecen. Y es que sus funciones para el correcto funcionamiento de las dinámicas de los ecosistemas del suelo son muchas, muy variadas y de una importancia tal que hasta el mismísimo Charles Darwin llegó a decir, ya en el año 1881, que las lombrices de tierra eran, posiblemente, los animales más importantes en la historia del mundo.
Por ello, hoy vamos a intentar conocer un poco mejor a estos pequeños invertebrados que tan importantes son para el buen funcionamiento del entorno natural. Veremos qué son las lombrices de tierra y cuál es su papel en la composición del suelo y como parte fundamental de muchos ecosistemas. Y por último, descubriremos también cuáles son las grandes amenazas medioambientales a las que se enfrentan las lombrices de tierra en la actualidad.
Qué son las lombrices de tierra

Desde un punto de vista biológico y lejos de lo que muchos no expertos podríamos llegar a pensar, las lombrices de tierra no son insectos. En realidad son anélidos, pequeños animales invertebrados. En concreto, las diferentes especies que asociamos a las lombrices de tierra son anélidos pertenecientes al orden taxonómico Crassiclitellata.
Pero lo realmente importante de estos animales es todo el conjunto de beneficios que su presencia y su vida tiene en el suelo y en las dinámicas de los ecosistemas, como veremos a continuación. Unos beneficios que se basan en su forma de alimentarse, removiendo y filtrando constantemente la tierra, para tratar de encontrar pequeños restos de materia orgánica, de origen animal o vegetal, de la que alimentarse.
Veamos todos estos beneficios de las lombrices de tierra para la naturaleza con un poco más de detalle.
Cuáles son los grandes beneficios de las lombrices para la tierra

Los principales beneficios de la presencia de lombrices de tierra en el suelo y en los ecosistemas son muchos y variados. Tanto es así, que los antiguos egipcios consideraban a estos pequeños animales como dioses menores. Un hecho que se debe a que tras las periódicas crecidas del río Nilo, que inundaban de forma más o menos regular las tierras repartidas alrededor de su cuenca, las lombrices de tierra procesaban y reincorporaban al suelo los limos, haciendo que la tierra fuese mucho más fértil y propiciando cultivos más productivos.
Así, las lombrices de tierra ayudan a componer y estructurar el suelo y forman parte de la biomasa animal de los ecosistemas. Y además, son una pieza clave de la cadena trófica; ayudan a regenerar las poblaciones de microbios de la tierra, promoviendo su actividad; y toman parte activa de los ciclos del carbono y del nitrógeno, permitiendo la correcta transferencia de estos elementos entre el suelo, el aire y el agua.
Entre las principales funciones naturales de las lombrices de tierra podríamos destacar las siguientes:
- Tienen un papel fundamental en la cadena trófica de muchos ecosistemas. Son una de las fuentes de alimentación principales de muchos animales, sobre todo, de pequeños vertebrados, como pájaros, topos, ratones o pequeños reptiles; y también de algunos insectos de mayor tamaño.
- A lo largo de la historia, las lombrices de tierra han sido consideradas como imprescindibles para la agricultura, en tanto que preparan el suelo para el cultivo, ayudan a regenerar la materia orgánica que hay en la tierra y oxigenan el terreno gracias a su constante movimiento. Aunque la proliferación en el uso de pesticidas e insecticidas en los campos en la actualidad ha mermado en gran medida la labor de las lombrices como agentes de fertilizadores naturales de la tierra.
- Las lombrices de tierra también contribuyen a mejorar la estructura del suelo, acondicionando la tierra y permitiendo la conservación de los nutrientes que esta contiene. Al perforar sus túneles y galerías en la tierra, las lombrices van filtrándola y ayudan a mejorar así la estructura de las capas superiores del suelo. Y esto tiene consecuencias muy positivas para los ecosistemas, principalmente en dos sentidos. Por un lado, las lombrices mejoran la permeabilidad del suelo y su capacidad para retener la humedad del agua de lluvia. Hacen la tierra más porosa, lo que permite que el agua circule mejor a través de ella y, a su paso, mezcle mejor los minerales y nutrientes orgánicos del subsuelo. Y por otro, contribuyen a degradar la materia orgánica que hay en la tierra, haciendo que los nutrientes esenciales que las plantas necesitan para realizar sus ciclos vitales sean más fáciles de captar a través de sus raíces. Y por esta combinación de motivos es por los que en los cultivos que se asientan sobre un suelo donde hay una buena población de lombrices, las cosechas suelen ser mucho más fructíferas, al encontrar las diferentes especies vegetales una mayor concentración de nutrientes de los que alimentarse.

Las principales amenazas actuales de las lombrices de tierra
Para finalizar, vamos a ver cuáles son las principales amenazas medioambientales a las que se enfrentan las lombrices de tierra en la actualidad, pese a su gran importancia como agentes ecológicos en los procesos naturales del suelo y de los ecosistemas, y también para las actividades agrícolas humanas. Unas amenazas que, como vamos a ver a continuación, se presentan por partida doble.
Por un lado, por el cambio climático. Un fenómeno medioambiental que podría llevar a la desaparición de las lombrices de tierra en algunos lugares del planeta. Y es que, según este estudio publicado recientemente en la prestigiosa revista científica Science, las mayores poblaciones de lombrices se agrupan en torno a las regiones templadas del planeta, en lugar de en las áreas tropicales, como suele pasar con la mayor parte del resto de especies animales que habitan en la superficie del suelo.
Por ello, las lombrices se verían muy afectadas por factores climáticos, como el nivel de precipitaciones y la temperatura de cada lugar. Y por ello, el cambio climático y el aumento global de las temperaturas puede representar el mayor peligro actual para las lombrices de tierra.
En muchos lugares del planeta, el aumento de las temperaturas llevaría a un menor nivel de humedad en el suelo, lo que podría hacer desaparecer a las poblaciones de lombrices de estas zonas, con los consiguientes perjuicios en cadena para el resto de los componentes de cada ecosistema local. Unas consecuencias que afectarían al resto de animales que componen la biodiversidad de cada territorio, e incluso a los seres humanos y a sus actividades. La otra gran amenaza para las lombrices de tierra a nivel global es la ya citada contaminación del suelo y del agua a través del uso de pesticidas, herbicidas, insecticidas, fertilizantes artificiales y otros compuestos químicos empleados en las explotaciones agrícolas y ganaderas intensivas, y provenientes también de las actividades industriales del ser humano.