El aluminio es uno de los metales más abundantes en nuestro planeta. Además, por sus propiedades, también es uno de los que más utilizamos y consumimos en nuestro día a día. Hay multitud de objetos y utensilios fabricados en aluminio que manejamos cotidianamente, aunque ya casi nunca le prestamos atención a este hecho.
Envases, llaves, tuberías, aparatos eléctricos… la cantidad de artículos que están hechos de aluminio en su totalidad, o en parte, es inmensa y éste es uno de los motivos que más importan para que seamos conscientes de la importancia de su reciclaje.
En este artículo, nos centraremos concretamente en el reciclaje de las latas de aluminio. Son millones las latas de bebida que se consumen a diario en el mundo, aunque, por fortuna, muchas de ellas terminan en su destino adecuado.
Una vez usadas y desechadas, las latas de aluminio han de depositarse en los contenedores de color amarillo de las ciudades. Estos contenedores son los que muchos conocen como contenedores para envases y plásticos, y es en los que también echamos las botellas de plástico de agua o de refrescos, los tetrabriks, etc.
Hay que recordar que, aunque en estos contenedores se depositen las latas de aluminio y también algunas tapas y tapones metálicos de otros envases y botellas, no se deben introducir, en términos generales, cualquier aparato metálico, y mucho menos electrodomésticos, cables y demás objetos similares. Todos éstos se han de llevar a un punto limpio, en el que podrán separarse de un modo adecuado.
Para el reciclaje de las latas de aluminio no afecta que éstas estén en su forma original o se introduzcan aplastadas en los contenedores. De hecho, es normal que, durante todo el proceso, y al estar vacías, vayan sufriendo golpes y abollones que alteren su forma inicial. Lo mismo sucede con las botellas de plástico y demás recipientes que van a este contenedor, aunque haya informaciones y leyendas que digan que estas costumbres de aplastarlas y reducir su tamaño final sea una mala práctica.
Cuando llegan a la planta de reciclaje, todos los objetos depositados en los contenedores amarillos necesitan unos procesos antes de su reciclado final.
El primer paso en este caso es la separación de los objetos por tamaños. Esto hace que los que sean menores de 8 centímetros se separen de los de mayores dimensiones, completándose así un primer filtrado.
El segundo filtrado se lleva a cabo en una rampa en movimiento, que permite distinguir los objetos por su densidad y su peso. Al moverse la rampa, los objetos más ligeros pueden subir de un modo más rápido que los pesados, los cuales permanecen en la base.
Finalmente, tanto en lo que se refiere a los objetos pequeños como a los más grandes, densos o pesados, se hace una última separación. Es fundamental para el reciclaje de las latas de aluminio que estén separadas de los objetos de plástico que también se manejan en estas plantas. Por este motivo, se utilizan unos separadores magnéticos que consiguen apartar los distintos materiales.
Todos estos procesos de separación que hemos comentado están mecanizados, lo cual agiliza enormemente las tareas. Pero no son perfectos, por lo que, para minimizar los fallos en el reciclado, también se le añade otro componente humano para afinar un poco más en la separación entre las latas de aluminio y el resto de envases depositados en los contenedores amarillos.
Las latas de aluminio, así como todos los objetos de este metal que se reciclan, con tratadas y convertidas en grandes bobinas que se distribuyen para una posterior reutilización.
Y es que una de las mayores virtudes del aluminio es que puede utilizarse cuantas veces se quiera una vez reciclado. El aluminio no pierde ninguna de sus características en cuanto a dureza, ductilidad, resistencia a la corrosión o alta conductividad eléctrica por estar reciclado.
A pesar de todas las ventajas comentadas, hay una cosa que debemos tener en cuenta: las latas de aluminio también contienen un pequeño porcentaje de material de plástico. ¿Cómo es posible? Hay diferentes vídeos que demuestran que existe una capa de plástico en el interior de estos envases. En concreto, se trata de un revestimiento interior que protege el contenido líquido del metal y viceversa. Esto se hace con el fin de que el líquido no absorba los olores o sabores indeseados propios del metal y por otro lado, para evitar daños en el metal en los casos en los que el líquido sea ácido. ¿De qué material se trata? A pesar de una amplia gama de barnices que existen para diferentes funciones, todos parten de un tipo de resina como fenólicos, resinas epoxi, resinas vinílicas, poliéster, etc.
Por este motivo, debemos cambiar nuestro hábito de usar y tirar, reduciendo el uso de envases antes que reciclarlos. Porque la fabricación o el reciclaje de los envases deja una huella ecológica que no podemos borrar a corto plazo. La lata de aluminio tampoco es una excepción, especialmente cuando sabemos que no está compuesta por un único material.
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Si hay contenedores amarillos en una poblacion, pudes poner un contenedor con los correspondientes permisos, aparte para reconer solo latas de aluminio ?.
Hola Luis, en principio solo los contenedores amarillos y algunas máquinas recicladoras tienen permisos para recoger latas, envases y briks. No obstante, puedes acudir a Ecoembes o el ayuntamiento local para hacer esta consulta especifica. ¡Saludos!
Buenas. ¿Sabes qué ocurre con las tapas de aluminio que cierran muchos tarros de vidrio? Normalmente también tienen un plástico en el interior. ¿Se consigue separar y reciclar ese aluminio en las plantas de reciclaje de España? Muchas gracias!
Hola Lucas, efectivamente, la tapa metálica de la mayoría de los envases de vidrio contiene elementos de plástico. Se tiene que tirar al contenedor amarillo para su reciclaje. En teoría, estas tapas tendrá un proceso de separación de materiales en la planta de reciclaje en el cual, el plástico y resto de etiquetas debería ser retirados. Es decir, el metal como tal se puede reciclar y aprovechar sin problema aunque se desconoce el destino de los restos de plástico. Por este motivo, el uso de envases de vidrio tampoco es 100% sostenible. ¡Saludos!
Para reciclar con eficiencia una lata de aluminio,se debe eliminar el pequeño dispositivo que abre el recipiente, porque contiene una aleación de Al/Mg, que de no retirarlo, va a contaminar el producto final con magnesio; de tal modo no conservará la pureza inicial del recipiente.