Si somos personas comprometidas con el cuidado del medio ambiente y con la sostenibilidad del planeta, seguramente ya sabremos de la importancia del reciclaje como uno de los pilares básicos para conseguir estos objetivos. El reciclaje es una de las 3 erres de la sostenibilidad y consiste en el proceso de tratamiento y recuperación de algunos de nuestros materiales de desecho, para que estos puedan volver a ser introducidos en el ciclo de producción y puedan llegar a formar parte de nuevos productos y bienes de consumo. De esta manera se consigue reducir el volumen de residuos y contaminación que generamos y se evita la extracción de nuevas materias primas y el uso de más recursos naturales para elaborar nuevos productos: madera, fibras vegetales, minerales, combustibles, agua, energía, etc.
Sin dejar de lado las otras dos erres de esta regla de la sostenibilidad, la que hace referencia a la reducción del consumo y la de la reutilización, que siempre deben ser consideradas antes del reciclaje, hoy vamos a centrarnos en esta última. Como ciudadanos, una de las mejores formas en las que podemos contribuir a cuidar el medio ambiente es reciclando nuestros residuos domésticos y llevando también esta iniciativa a otros entornos, como por ejemplo el laboral. En este sentido, para poder reciclar correctamente es fundamental que sepamos separar bien los desechos en función de los materiales de que se componen, para depositarlos en el contenedor de reciclaje adecuado en función del código de colores de los contenedores de reciclaje. Como ya sabemos: el amarillo es el contenedor del plástico y los envases; el verde, el del vidrio; el marrón, el de los residuos orgánicos; el gris, el destinado al resto de residuos que no van a ninguno de los otros contenedores; y el azul, el del papel y el cartón.
Hoy queremos profundizar en el uso adecuado del contenedor azul, por eso, vamos a hacer un repaso del tipo de desechos que podemos reciclar en este contenedor. Y, sobre todo, despejaremos algunas dudas recurrentes sobre si es adecuado tirar en él algunos desechos, fijándonos en casos concretos.
¿Qué se tira en el contenedor azul?
Evitar errores a la hora de reciclar, es vital para que la gestión de nuestros residuos sea realmente eficiente y respetuosa con el planeta. Por ejemplo, si tiramos por error un envase de tipo brik al contenedor azul, no solo estaremos impidiendo el correcto reciclaje de este, sino que cuando el envase llegue a la planta de reciclado junto al papel, estaremos entorpeciendo también el reciclaje de hasta un metro cúbico de papel.
Leer más: 8 errores que debes evitar en el reciclaje
El primer paso para evitar este tipo de errores es tener bien claro qué se recicla en el contenedor azul y qué no.

En general, los principales desechos y materiales que reciclaremos a través del contenedor azul serán los siguientes:
- Papel y cartón.
- Cajas y envases de papel y cartón.
- Periódicos, revistas, libros y folletos.
- Bolsas de papel.
- Hueveras de cartón.
Algunas dudas sobre el uso del contenedor azul y errores de reciclado frecuentes
A continuación, vamos a ver una serie de casos que pueden dar lugar a dudas sobre si ciertos productos deben ser reciclados en el contenedor azul o no. Ante la duda, como regla general, lo mejor es que intentemos informarnos sobre la forma correcta de reciclar cada artículo, a través de las etiquetas y símbolos que presente. En el caso de los desechos y materiales de la siguiente lista, actuaremos como vamos a explicar:
– Envases de tipo brik. Los envases de tipo tetrabrik y similares llevan cartón, pero también están hechos con aluminio y plástico, por eso nunca debemos tirarlos al contenedor azul. En su lugar, los reciclaremos en el contenedor amarillo.
– Servilletas, papel de cocina y pañuelos. Solo podremos reciclarlas en el contenedor azul cuando estén limpios y libres de residuos. También cuando solo estén mojados con agua, ya que una vez secos, pueden ser reciclados normalmente. Si tienen manchas de grasa o de restos de comida no podrán ser reciclados junto con el papel. Si solo tienen manchas de comida, podemos tirarlos al contenedor marrón, junto con el resto de residuos orgánicos. Si no disponemos de ese contenedor, los desecharemos en el gris, el destinado al resto de basura.
– Papel higiénico. Al igual que en el caso anterior, si está sucio, el papel higiénico no podrá ser reciclado normalmente, así que en este caso lo desecharemos en el contenedor gris.

– Cajas de cartón. El cartón de las cajas sí puede ser reciclado siempre que no presente manchas de grasa o similares. Para hacerlo bien, debemos desmontar las cajas y retirar todo lo que no sea cartón: grapas, cintas de embalaje, pegatinas, etc.
– Cinta adhesiva y celo. Las cintas de embalaje, cintas adhesivas o el celo están elaboradas mayoritariamente de plástico, normalmente de polipropileno o de PVC. Además, a menudo incorporan adhesivos incompatibles con los procesos de reciclaje del papel. En lugar de tirarlas al contenedor azul, las depositaremos en el amarillo. Solo podrán ir al azul las cintas de embalaje con base de papel de estraza o tipo kraft. Y si además están elaboradas empleando bioadhesivos, resultarán mucho más respetuosas con el medio ambiente.

– Vasos de café y té para llevar. Estos vasos están hechos principalmente de cartón y, aunque llevan una película plástica muy fina de impermeabilización, esta película puede ser retirada durante el proceso de reciclaje del papel, por lo que podemos tirarlos al contenedor azul. Eso sí, siempre vacíos.

– Tarrinas de helado de cartón. Al igual que en el caso anterior, las tarrinas de helado llevan una película plástica muy fina que no interfiere con el proceso de reciclaje del papel. Así, pueden reciclarse en el contenedor azul una vez limpias. Eso sí, las cucharillas de plástico irán al gris mientras que las de madera pueden compostarse en el marrón.
– Papel plastificado y encerado para envolver alimentos. El típico papel que nos ponen para envolver la carne, los embutidos y fiambre o los pescados cuando vamos a hacer la compra. Las grasas y las ceras impiden el reciclado del papel, por lo que en el caso del papel encerado tenemos dos opciones: si la cera es de origen vegetal, podremos tirarlo en el contenedor marrón, ya que podrá ser compostado; si son parafinas u otras ceras derivadas del petróleo, el papel deberá tirarse al contenedor gris. Lo mismo sucederá con los papeles de envoltorio plastificados. En cuanto a las bandejas de poliespán o poliestireno expandido, siempre al contenedor amarillo.
– Cajas de pizza. Solo podremos reciclarlas en el contenedor azul cuando estén limpias. Si no, las tiraremos al contenedor marrón o, en su defecto, al gris. Si la caja está parcialmente sucia de grasa o comida, podemos retirar los trozos limpios y destinarlos al reciclaje.

– Cuadernos, libros y libretas. Podremos reciclarlos en el contenedor azul, siempre sin grapas, espirales o tapas y forros de plástico.
– Pegatinas. En general, el adhesivo de las pegatinas las hace incompatibles con el reciclaje, por lo que las destinaremos al contenedor gris.
– Notas de papel adhesivas tipo Post-it. En este caso, el contenido en adhesivo es mucho menor y este puede ser neutralizado durante el proceso de destintado del papel en las plantas de reciclaje, por lo que sí que podrían ir al contenedor azul.
– Fotografías, diapositivas y negativos fotográficos. Las fotografías impresas antiguas, las diapositivas y los negativos fotográficos emplean químicos altamente contaminantes, por lo que lo mejor que podemos hacer con ellos a la hora de desecharlos es llevarlos a un punto limpio, para que puedan procesarlos correctamente. Si tienen algún tipo de valor histórico, una buena opción puede ser donarlas a los fondos de archivo de bibliotecas, filmotecas y otras instituciones.
– Tapones de corcho. Cuando son de material de origen vegetal, este tipo de tapones se tiran al contenedor marrón.
– Palillos, cerillas usadas y serrín. Nunca en el azul. Su lugar es el contenedor marrón para desechos orgánicos.
– Restos de jardinería, hojas, ramos de flores. Al igual que en el caso anterior, los tiraremos al contenedor marrón.
– Bolsas de té y otras infusiones hechas de papel. Aunque se componen principalmente de material orgánico y papel, estas bolsitas no se pueden reciclar, por lo que su sitio es el contenedor gris. Además, la mayoría de las bolsas de té que se comercializan incorporan algún tipo de plástico en su composición. Lo mejor que podemos hacer para evitar este desperdicio: comprar nuestro té y otras hierbas a granel y usar un infusionador reutilizable.
– Filtros para la cafetera de papel. En este caso, aunque los filtros sean de papel, al estar manchados de café deberemos desecharlos en el contenedor gris.
– Papel vegetal y papel de horno. Este tipo de papeles se tratan con ácido sulfúrico para poder soportar altas temperaturas. Lamentablemente, esto los hace no aptos para el contenedor azul. Su destino será el gris, con el resto de basura.
– Papel de calco, papel carbón y papel térmico (el de los tickets). Mismo tratamiento con ácido sulfúrico y mismo resultado: al contenedor gris.
– Cartón pluma. En este caso, estamos hablando de una o dos láminas de cartón montadas sobre un soporte central de poliestireno o de poliuretano. Así, al ser mayoritariamente de plástico, el cartón pluma lo tiraremos en el contenedor amarillo.
– Bolsas para llevar el papel al contenedor de reciclaje. Y aunque pueda parecer una obviedad, para cerrar esta lista queremos recordar que la bolsa que usamos para llevar nuestros desechos de papel y cartón hasta el contenedor también se puede reciclar: en el contenedor amarillo, si es de plástico, y junto a su contenido, si es de papel. Nunca tiraremos la bolsa al contenedor azul si es de plástico.
Ahora que tenemos claro qué tipo de desechos podemos tirar al contenedor azul y cuáles no, evitaremos cometer errores en nuestros hábitos de reciclaje y seremos mucho más eficaces en nuestro camino hacia la sostenibilidad.