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¿Cómo conservar los limones frescos por más tiempo? ¿Se pueden congelar?

Los limones son una de las frutas más agradecidas para tener siempre en casa. Aunque no suelen comerse de la misma manera que otras frutas frescas al uso, su versatilidad de consumo hacen de los limones unos grandes aliados en la cocina a la hora de aportar sabor a nuestros platos. Podemos realizar recetas de carnes y pescados con el limón como uno de los ingredientes principales; elaborar postres en los que el limón es el elemento protagonista; podemos usarlos como guarnición o aderezo en muchas otras recetas; también podemos emplear su jugo como parte del aliño de ensaladas, para preparar una refrescante limonada, para darle un punto de sabor a un agua de limón o para darle un toque cítrico a tés y otras infusiones. Incluso la ralladura de su piel es muy utilizada en cocina para aromatizar o decorar infinidad de postres y otros platos. Y qué decir de cómo mejoran algunos cócteles y otras bebidas añadiéndoles una simple rodaja de limón… 

Como vemos, tener limones en casa siempre es muy buena idea. Pero a veces conservarlos durante mucho tiempo puede resultar problemático, ya que como muchas otras frutas frescas, si los dejamos a temperatura ambiente no aguantarán mucho más de una semana sin estropearse y perder sus propiedades. Más aún cuando en muchos comercios solo es posible comprarlos en mallas de 1 o 2 kilogramos: ¿qué hacemos con el resto de limones si solo necesitamos un par de rodajas o un poco de zumo de limón para preparar nuestra receta? 

Desde En Estado Crudo queremos aportar nuestro granito de arena para acabar con el desperdicio alimentario y, por ello, en esta ocasión vamos a ver una serie de recomendaciones  que nos ayudarán a saber cómo conservar los limones frescos durante más tiempo. También veremos cómo congelar limones de la manera más apropiada en función del uso que queremos darles una vez descongelados, algo que nos permitirá alargar su vida útil de consumo durante meses. 

¿Cómo conservar limones frescos durante más tiempo?

Los limones frescos no son de las frutas más delicadas de conservar, ya que cuentan con una piel gruesa que contribuye a proteger el interior. Sin embargo, esta misma piel protectora es muy porosa, por lo que permite que los limones pierdan humedad en determinadas condiciones ambientales lo que provoca que encojan, se arruguen, se ablanden y vaya perdiendo sus propiedades naturales, su aroma y su sabor. Las mejores condiciones para alargar la vida de los limones frescos requieren de temperaturas bajas, de alrededor de 10 °C a 13 °C; y de mucha humedad ambiental, en torno al 85 – 90 %. Como estas condiciones no suelen darse en la mayor parte de lugares del planeta, lo normal es que cuando dejamos nuestros limones en un frutero, estos no mantengan sus condiciones óptimas más allá de 1 semana, 2 a lo sumo.

conservar limones en frigorífico

Para conservar nuestros limones frescos durante más tiempo, podemos guardarlos en la nevera, con lo que lograremos que aguanten perfectamente hasta 2 semanas. Pero si necesitamos que aguanten un poco más, podemos conservarlos hasta 4 semanas si los guardamos dentro de una bolsa de plástico, o mejor aún, en condiciones similares en bolsas herméticas de silicona, táperes reutilizables o alguna otra alternativa al plástico más sostenible. 

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Una vez en nuestra bolsa hermética, extraeremos todo el aire posible del interior y guardaremos los limones dentro del frigorífico. La idea es crear una atmósfera controlada, en la que haya baja temperatura y en la que las condiciones de hermeticidad eviten que los limones se deshidraten, gracias a la condensación y reabsorción de su la propia humedad que pierden los limones, y que permite la bolsa. 

También es importante que lavemos bien nuestros limones con agua y jabón antes de guardarlos, para minimizar la presencia bacterias y otros gérmenes o tóxicos en la piel, ya que estos aceleran los procesos de descomposición de la fruta. 

¿Cómo congelar limones?

Si necesitamos guardar nuestros limones durante más tiempo siempre podemos congelarlos, con ello lograremos que aguante hasta 3 y 4 meses. Además, esto nos permitirá ir descongelando la cantidad que necesitemos poco a poco, evitando que se nos echen a perder. Si nos decantamos por la opción de congelar los limones, debemos saber que hay varias formas diferentes de hacerlo, en función del uso que vayamos a darle en la cocina. En todos los casos, lo primero que deberemos hacer es lavar bien los limones como explicamos en el punto anterior, con el objetivo de eliminar suciedad y gérmenes. Después, procederemos de las siguientes maneras, según necesitemos congelar nuestros limones enteros, en rodajas, rallados o en zumo:

Congelar limones enteros

congelar limones enteros

Si queremos congelar nuestros limones enteros, después de lavarlos, los secaremos y los introduciremos en una bolsa de silicona o similar apta para congelar. Extraeremos todo el aire del interior de la bolsa y los guardaremos en el congelador. Para descongelarlos, solo tendremos que introducirlos en agua fría unos 10 minutos antes de que los necesitemos. Así podremos utilizarlos hasta 4 meses después, aunque cabe destacar que cuando descongelemos nuestros limones enteros estos estarán algo más blandos y su textura no será la misma que cuando estaban frescos. Debemos tener en cuenta si esta pérdida de textura puede afectar negativamente a la preparación de nuestra receta, ya que en ese caso será mejor congelar los limones de otra forma. 

Congelar limones en rodajas

También podemos congelar los limones en gajos o rodajas, siendo esta la forma en la que mantendrán mejor su textura interior. Además es una buena opción si queremos usar estas rodajas de limón para aromatizar y decorar nuestras bebidas y cócteles. 

congelar rodajas limones

Para congelar los limones en rodajas, primero los cortaremos y luego repartiremos las rodajas o los gajos en una bandeja de manera que no se toquen entre sí, para evitar que se peguen unas a otras durante la congelación. Hecho esto, introduciremos la bandeja en el congelador y la dejaremos durante unas 2 o 3 horas. Pasado este tiempo, cuando las rodajas de limón estén congeladas, podremos quitarlas de la bandeja y ponerlas en otro recipiente que optimice mejor el espacio: una bolsa hermética, un táper, etc. Al haber congelado las rodajas por separado, cuando las necesitemos podremos separarlas fácilmente y descongelar solo la cantidad que necesitemos cada vez. 

Congelar ralladura de limón

congelar ralladura limon

La ralladura de limón es un ingrediente muy utilizado para decorar y aromatizar postres y otro tipo platos. La piel del limón contiene aceite esencial de esta fruta, por lo que su poder aromático es muy potente. Si queremos congelar la ralladura de limón podemos hacerlo fácilmente: solo tendremos que rallar la parte superficial de la piel, evitando la parte más blanca y amarga que está pegando a los gajos, y guardar la ralladura de limón en una o varias bolsitas herméticas para congelar. El resto del limón podremos usarlo para hacer zumo, para cocinar, etc. 

Congelar zumo de limón

congelar zumo limon

El zumo de limón también puede ser congelado, y es una de las formas más rápidas y fáciles de hacerlo si sólo necesitamos conservar esta parte de la fruta para posteriores elaboraciones. Solo será necesario extraer el jugo de limón con un exprimidor, retirar las pepitas y guardar el zumo en el congelador en el recipiente que mejor se adapte a nuestras necesidades. Por ejemplo, podemos utilizar una cubitera para congelar el zumo de limón en forma de cubitos de hielo, para poder descongelar después la cantidad exacta que necesitemos para nuestra receta. También podemos utilizar recipientes más grandes, como táperes o tarros, si vamos a necesitar más cantidad. Lo importante es que calculemos bien qué cantidad de zumo contiene cada recipiente para saber cuánto debemos descongelar en cada caso. 


Como vemos, siguiendo estas recomendaciones y con un poco de planificación, es posible disfrutar del aroma y del sabor del limón en nuestros platos siempre que queramos, evitando que se nos echen a perder. Según el uso que vayamos a darle a nuestros limones, podremos usarlos frescos, reservarlos un par de semanas en la nevera o incluso congelarlos e ir utilizándolos poco a poco durante meses. Una forma más de luchar contra el desperdicio de comida.

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