Si cada vez que tienes una comida especial te preguntas cómo congelar pescado o marisco, hoy respondemos a tus dudas para que puedas disfrutar de estos productos frescos, durante más tiempo.
A veces porque es el mejor momento para comprarlos a precios asequibles, otras porque es el momento que tienes para hacerlo y algunas porque has comprado más de la cuenta y no lo vas a tirar, congelar el pescado y el marisco es una buena opción.
Efectivamente: congelar estos productos te trae diferentes beneficios que hoy vamos a repasar, pero, sobre todo, nos queremos centrar en contarte cómo congelar tanto pescados como mariscos y, por supuesto, un pequeño recordatorio para que los puedas descongelar con total seguridad.
Toma nota, porque empezamos.
Enseguida te voy a detallar cómo congelar los dos tipos de producto que hoy nos incumben, pero antes tienes que saber que para poder disfrutar del pescado congelado en las mejores condiciones:
Nada más llegar a casa, retírale la bolsa y el papel que te hayan puesto en la pescadería y mételo al frigorífico, en una bolsa de congelar o un tupper. De esta manera, el pescado se conservará a una temperatura fresca, hasta que puedas prepararlo para meter a congelar.
¿Ya ha llegado el momento? Estos son los pasos que te invitamos a seguir:
En caso de que quieras congelar el pescado que ya has cocinado, espera a que se enfríe y, después, mételo en un tupper hermético, asegurándote de que queda bien cerrado.
Dependiendo del tipo de pescado, una vez lo metes a congelar te puede durar:
Por esta razón, pon siempre la fecha del día en el que lo has metido a congelar y si puedes poner la de caducidad, también te resultará útil.
Sí, el marisco también se puede congelar, pero es importante que sepas que según el tipo de marisco lo tienes que congelar de una forma concreta, para no dañarlo.
Como ya hemos dicho, el marisco tienes que comprarlo fresco, al igual que el pescado. En el caso de los grandes crustáceos deberás cocerlo antes de congelarlo, en el caso de los pequeños crustáceos los puedes meter sin cocinar, sobre todo si los vas a consumir a la plancha.
Uno de los productos que más se consumen son las almejas. ¿Te preguntas cómo congelar las almejas? Déjame contarte que no es recomendable congelarlas enteras, pero sí puedes congelar la carne de la almeja.
Para ello, solo tienes que sacarles la carne, meterlas en una bolsa hermética de congelar y ya estarán listas para meterlas al congelador. De hecho, si puedes ponerlas en una bolsa de congelar al vacío, mejor que mejor, tanto para las almejas, como para los pequeños crustáceos.
Asegúrate de que todos los mariscos estén secos cuando los metes a congelar. Para ello, pon un trapo encima, hasta que se absorba la humedad.
IMPORTANTE: No congeles ni ostras, ni percebes, ya que pierden mucha calidad y, sobre todo con las ostras, te va a costar saber si están vivas o muertas.
Los grandes crustáceos, como el bogavante, sí que tienen que cocerse antes de meter al congelador. ¿Te preguntas cómo congelar bogavante si tiene pinzas? Pues lo ideal es hacerlo con las pinzas boca arriba.
Aquí pasa como con el pescado: varía el tiempo que los puedes tener en congelador, en función de la variedad de marisco.
Ahora que ya sabes lo que necesitas para congelar el pescado, queremos terminar el artículo explicándote cómo descongelar pescado y marisco.
Para empezar, el pescado te recomendamos que lo saques el día anterior y lo dejes descongelando, de forma natural, en el frigorífico. De esta forma no se rompe la cadena de frío. Una vez descongelado, te aguanta bien un par de días en el frigorífico.
En el caso de los mariscos, si los vas a cocer, puedes utilizarlos nada más sacarlo del congelador. Si lo vas a hacer a la plancha, cocínalos según se descongelen, de manera que no se pierdan las propiedades ni se pongan malos en el frigorífico.
Si tienes prisa o se te ha olvidado sacar el pescado, puedes descongelarlo en agua fría, pero es importante que si lo haces así, estén en bolsa sellada de seguridad.
Lo que en ningún caso te recomendamos, es descongelarlo en el microondas, porque se puede romper la cadena del frío y sentarte realmente mal.
Ahora sí, solo nos queda desearte que disfrutes del pescado y marisco que compres y, sobre todo, que lo disfrutes con los que más te importan.
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