La contaminación y el calentamiento global son dos de los mayores problemas a los que nos enfrentamos en términos medioambientales y planetarios. Y uno de los métodos que se está proponiendo y poniendo en práctica es la sustitución de los combustibles clásicos por unos combustibles alternativos, más sostenibles en términos de producción y, sobre todo, más beneficiosos en términos de salud.
Los coches, los aviones, los hogares… son muchos los destinos para los que estamos buscando estos nuevos combustibles alternativos. No todos son igual de ventajosos ni sirven para las mismas cosas, pero seguro que ya has oído hablar de alguno de ellos, como el biodiesel, el hidrógeno o el etanol. Si tienes curiosidad por saber más de los combustibles del futuro o necesitas información porque estás pensando en cambiar alguno de tus vehículos o sistemas de calefacción, aquí te vamos a contar cuáles son las principales características de cada uno de ellos.
¿Qué son los combustibles alternativos?
Los combustibles alternativos son aquellos que se supone van a sustituir a los actuales, con el fin de lograr un rendimiento igual o superior, pero sin los aspectos negativos en términos de contaminación y sostenibilidad.
En aspectos generales, se suele considerar a un combustible alternativo cuando no proviene de fuentes fósiles, no contaminan el aire, no contribuyen al calentamiento global y su producción y consumo resulta mucho más sostenible para la economía y el medio ambiente.

El hidrógeno
Empezamos por el elemento más abundante del universo, el hidrógeno. Y es que, aunque ya hace tiempo que se han probado los vehículos que se mueven gracias a este gas, sobre todo en el transporte público de alguna ciudad, todavía no acaba de dar el salto necesario para imponerse.
La principal ventaja del hidrógeno como combustible alternativo es que no genera ningún tipo de contaminación ni residuo. La abundancia el hidrógeno también es otra ventaja para los que apuestan por este combustible para el futuro y, por supuesto, esa facilidad de repostaje, muy similar al tradicional con gasolina o gasoil, que permite completar la carga en tan solo unos minutos.

Pero también hay desventajas asociadas al hidrógeno como combustible. La principal, que apenas hay puntos de recarga, al menos en Europa. De hecho, en España se pueden contar con los dedos de la mano, aunque las buenas intenciones permiten confiar en que este número aumentará próximamente. Además, de momento, los vehículos de hidrógeno son muy caros, y hay algunas dudas sobre el almacenamiento de las pilas que utilizan sus motores.
El etanol
Otro de los grandes candidatos a convertirse en el combustible del futuro es el etanol. Para los que no sepan qué es el etanol, es un combustible que se obtiene a partir de la fermentación de azúcares obtenidos de productos como la caña de azúcar, la remolacha, el maíz, etc.

Lo mejor del etanol es que es mucho más respetuoso con el medioambiente que los combustibles derivados del petróleo. Lo malo, es que no es tan eficiente y hacen falta cantidades más grandes para lograr el mismo rendimiento. Esto quiere decir que su precio debería ser más bajo para ser rentable. Además, según el tipo de etanol que se produzca y el método que se siga, puede no resultar tan conveniente ecológicamente.
El biodiesel
El biodiesel es un combustible alternativo que se obtiene a partir de grasas vegetales o animales. Si los motores de los vehículos se adaptan, podrían utilizar este tipo de combustible para funcionar, tanto en su estado puro como mezclado con el diésel tradicional.

Entre las grandes ventajas del biodiesel es que su uso es completamente seguro y, además, su combustión no emite tantos componentes contaminantes como el diésel. Lo malo, de momento, que no existen sistemas de producción y distribución que permitan un consumo masivo ni un alcance accesible por parte de los usuarios.
El gas licuado del petróleo (GLP)
También conocido como propano, este gas es uno de los más utilizados como combustible alternativo para vehículos. De hecho, muchos transportes públicos en ciudades españolas utilizan este tipo de gas para desplazarse y cada vez hay más estaciones de carga para ellos.

Para los usuarios, la ventaja directa es que resulta mucho más económico que el diésel y la gasolina. Además, también es menos contaminante, por lo que su uso se recomienda también en este sentido. Lo malo, que también lo hay, es que para producirlo también se crea metano, que es un gas muy negativo para el calentamiento global.
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Otros combustibles alternativos para el futuro
Los cuatro combustibles alternativos que te hemos explicado en este artículo son los más importantes y los que más posibilidades tienen de convertirse en los combustibles del futuro. Pero esto no quiere decir que sean los únicos y que no haya otros que puedan tener su hueco o su mayor protagonismo dentro de unos años.
Entre ellos, podemos nombrar el metanol, el gas natural o la propia electricidad, que ya se usa en muchos vehículos y, probablemente, sea la tendencia para los tiempos más cercanos.
Pero en esto de los combustibles no se pueden descartar cambios e innovaciones, y que pronto aparezcan nuevos combustibles y nuevas formas de generar energía que cambien completamente nuestro modo de vida y, a la vez, protejan el medioambiente.