El algodón es una de las fibras textiles de origen vegetal más utilizada dentro de la industria textil, principalmente, para la fabricación de prendas de vestir, pero también de una infinidad de otros productos manufacturados, total o parcialmente, a partir de telas de algodón: fundas, bolsas, rellenos, tapizados, cordelería, etc. Como fibra de origen natural, el algodón ha sido empleado desde hace miles de años para estos menesteres y así, su uso resulta más respetuoso para el medioambiente y para la salud de las personas que, por ejemplo, la gran mayoría de las fibras textiles artificiales y sintéticas elaboradas a partir de productos derivados del petróleo.
Sin embargo, esto no quiere decir que cualquier tipo de algodón sea un producto 100 % respetuoso con el medioambiente. Ni mucho menos. Y es que todo depende de los métodos de producción y elaboración de las fibras de algodón. Desde los cultivos, que pueden ser más o menos sostenibles —cultivos intensivos, uso de fertilizantes y pesticidas, condiciones laborales deficientes, uso excesivo de agua, contaminación de los campos, etc.— hasta los contaminantes procesos de blanqueamiento y tinción de las fibras de algodón que suelen emplearse en la producción industrial convencional de este producto.
Por todo ello, hoy queremos dirigir nuestra mirada hacia un producto que ofrece una alternativa más sostenible al uso del algodón convencional: el algodón orgánico.
Así, en este artículo vamos a descubrir qué es el algodón orgánico. Veremos cuáles son sus principales diferencias con el algodón convencional y cómo podemos identificarlo a través de las distintas certificaciones que existen para este tipo de productos. Y por último, conoceremos cuáles son las ventajas más importantes del uso del algodón orgánico en nuestras prendas de vestir y, en general, también en el resto de productos que se elaboran con algodón. Tanto desde el punto de vista de su utilización en nuestro día a día, como atendiendo al mayor nivel de sostenibilidad medioambiental que nos ofrece el algodón orgánico.

Algodón orgánico: ¿qué es y en qué se diferencia del algodón convencional?
El algodón orgánico sería aquel algodón cultivado y elaborado mediante procesos respetuosos tanto con los ciclos vegetativos naturales de la planta, como con la sostenibilidad de los entornos naturales y la salud de las personas que lo cultivan y producen, así como de aquellas personas que terminan siendo usuarias finales del algodón, bien en forma de prendas de ropa o de otro tipo de elaboraciones textiles.
Así pues, las principales diferencias entre el algodón orgánico y el convencional tendrían que ver con estos aspectos más restrictivos por parte del primero:
- La ausencia de plantas de algodón desarrolladas a partir de semillas sometidas a tratamientos genéticos.
- Se evita el uso de la agricultura intensiva, respetando los ciclos naturales de regeneración de las plantas y de la tierra: uso de sistemas de cultivos de rotación, mantenimiento de zonas de barbecho, etc.
- Se evita la utilización de pesticidas en los cultivos. Para el control de plagas y de enfermedades se protegen y tratan a las plantas mediante métodos naturales, como el uso de otras plantas, de insectos y otros animales, etc.
- No se admite la utilización de fertilizantes industriales y otros químicos en los campos.
- Se valoran las condiciones generales de trabajo y bienestar de los trabajadores del campo dedicados a la producción del algodón.
¿Cómo saber si un algodón es orgánico? Las etiquetas y certificaciones más comunes

Aunque el algodón orgánico suele ofrecer una calidad característica que puede resultar suficiente para ser identificado por aquellos consumidores más familiarizados con él, lo mejor que podemos hacer para constatar que una prenda de vestir u otro producto textil está elaborado con algodón orgánico es revisar la composición de la prenda en su etiqueta, o bien buscar alguno de los sellos o certificaciones que nos hablan de la producción orgánica de la fibra.
En este sentido, existen diferentes tipos de certificaciones que nos pueden indicar que el producto está elaborado con materiales orgánicos, algunas más generales y otras más específicas dedicadas a reconocer a las fibras textiles de producción orgánica y al algodón orgánico en particular.
Las principales de estas certificaciones que pueden ayudarnos a reconocer el algodón orgánico en nuestras prendas son estas:
– Global Organic Textile Standard (GOTS)
Certifica que la prenda de vestir debe contener al menos un 70 % de fibras textiles de origen orgánico. Tiene en cuenta aspectos como la sostenibilidad de los cultivos, la dignidad en los puestos de trabajo de las personas que cultivan y elaboran el algodón, aspectos relativos a la cadena de distribución, otras cuestiones de responsabilidad social corporativa, etc.
– Organic Content Standard (OCS)
Certifica que la prenda tiene una composición de al menos el 5 % y hasta el 100 % de materiales de origen y producción orgánica. Tiene en cuenta desde la trazabilidad orgánica de la producción inicial, en los cultivos y las granjas, continuando por toda la cadena de elaboración que tiene lugar para producir el bien final, auditando cada uno de los pasos intermedios del proceso de producción.
Esta certificación, sin embargo, no tiene en cuenta otros aspectos de la sostenibilidad del proceso, como la eficiencia energética o del uso del agua, o la utilización de ciertos materiales contaminantes. Simplemente certifica que el algodón ha sido obtenido de forma orgánica.
¿Cuáles son las principales ventajas de usar algodón orgánico?

Por último, vamos a ver cuáles son todas esas ventajas, tanto de uso como desde el punto de vista de la sostenibilidad y del respeto al medioambiente que nos ofrece el algodón orgánico como materia prima para la elaboración de nuestras prendas.
En primer lugar, la calidad del producto final elaborado a partir de algodón orgánico suele ser mucho mayor que aquellos productos equivalentes elaborados con algodón de cultivo y tratamiento convencionales. El algodón orgánico se cultiva y recolecta a mano. Y así, las fibras resultantes suelen ser mucho más puras y de mayor calidad: más resistencia a la rotura de las fibras de algodón, mayor durabilidad de las prendas, tacto más suave, etc.
En segundo lugar, al prescindir del uso de químicos tanto en el cultivo como en la elaboración de las fibras de algodón, los tejidos finales suelen ser mucho más respetuosos con la piel de las personas. Así al usar este tipo de prendas de algodón orgánico es mucho menos probable que suframos irritaciones cutáneas o reacciones alérgicas en general.
Se respetan las condiciones laborales y de bienestar de los trabajadores del campo y de las fábricas de elaboración de las fibras de algodón orgánico. Y de esta manera, la economía de las zonas de producción se ve beneficiada, en contraposición con la producción masiva de algodón convencional que se aprovecha de las condiciones de explotación que se dan en muchos países y naciones con bajos niveles de bienestar.
Finalmente, la sostenibilidad medioambiental es otra de las grandes ventajas que nos ofrece la producción de algodón orgánico: no se emplean químicos fertilizantes ni pesticidas, se respetan las necesidades de agua y de sustrato de las plantaciones, no se usan métodos intensivos de producción que dejan a los campos sin nutrientes, no se realizan vertidos contaminantes durante el cultivo de la tierra, ni tampoco durante el blanqueamiento y teñido de las fibras, etc.