El aceite de argán ha ganado una extraordinaria popularidad, sobre todo en los últimos años, como ingrediente cosmético para la elaboración de todo tipo de tratamientos para la piel, la cara y el cabello. Se trata de un aceite vegetal natural que contiene toda una serie de nutrientes esenciales que lo hacen especialmente interesante y beneficioso para la salud, tanto en lo que se refiere a la preparación de estas soluciones cosméticas y de cuidado personal, como incluso para su consumo en la dieta. Y es que el aceite de argán es también un tipo de aceite vegetal perfectamente comestible. Y como tal, su uso en cocina está muy extendido como condimento de múltiples recetas, sobre todo vinculado a la cocina típica bereber y autóctona de la región de Arganeraie, en el suroeste de Marruecos, de donde los árboles de argán son una especie endémica.
Hoy vamos a dedicar unos minutos a conocer un poco mejor qué es el aceite de argán. Y para hacerlo, vamos a ver de dónde procede este aceite vegetal, cuáles son sus principales propiedades naturales y sus beneficios para la salud y, en particular, para el cuidado del pelo, de la cara y del resto de nuestra piel. Por último, veremos algunos posibles usos para este codiciado aceite de argán.
Qué es y de donde procede el aceite de argán

El aceite de argán es un tipo de aceite vegetal que se obtiene a partir de las semillas que contienen las bayas que da el árbol de argán (Argania spinosa).
Estos árboles de argán son una especie vegetal endémica de la región marroquí de Arganeraie, situada en la zona suroccidental del país africano. Aquí se encuentra una de las mayores muestras de zonas de bosque seco mediterráneo y, como tal, la región fue declarada por la UNESCO como Reserva de la Biosfera en el año 1998.
La obtención del aceite de argán es compleja y poco productiva. Un trabajo laborioso que tradicionalmente han venido desarrollando las mujeres de los pueblos bereberes de la región durante siglos, y que junto al resto del conjunto de prácticas agrícolas y usos tradicionales del árbol de argán y de sus frutos, fueron declarados también parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2014.
En primer lugar, deben recogerse las bayas del árbol de argán. Estas bayas se recogen en el suelo después de desprenderse del árbol mediante vareado, de manera similar a como se hace con la recogida de la aceituna. Esto se debe a que la frondosidad de estos árboles y la presencia de muchas espinas en sus ramas hacen inviable la recolección a mano directamente del árbol. Un hecho que, sumado a la baja producción de las semillas de argán, hace que este aceite sea muy caro y cotizado. Pensemos que para producir un litro de este aceite se necesitan, aproximadamente, unos 30 kilogramos de frutos del árbol de argán.

Tras la extracción de las semillas de los frutos maduros de los árboles, estas son sometidas a procesos mecánicos para la extracción del aceite de argán. Un aceite claro, de tono dorado, tacto suave y aroma sutil.
En los últimos tiempos también se han desarrollado procedimientos industriales que hacen más fácil y abaratan el coste de los trabajos de extracción del aceite de argán. Incluso se han desarrollado procedimientos químicos mediante la utilización de disolventes, empleados sobre todo con fines cosméticos. Sin embargo, estos últimos limitan bastante la calidad del producto final respecto a la producción más artesanal. Al mismo tiempo que resultan menos sostenibles y ecológicos.
Cuando el aceite de argán va a ser utilizado como ingrediente culinario, la extracción se realiza después de someter a las semillas de argán a un proceso de tostado, lo que hace que el color final del aceite sea más oscuro que en el caso del aceite extraído en crudo, y que este adquiera matices aromáticos torrefactados.

Propiedades y beneficios del aceite de argán para el cabello y la cara
Las propiedades naturales del aceite de argán y sus beneficios para el cuidado del cabello, de la cara y, en general, también de la piel, se deben a su alto contenido en nutrientes saludables como ácidos grasos esenciales — entre ellos, el ácido graso omega 3— y tocoferoles, unos de los compuestos naturales que identificamos como la vitamina E y que tienen un potente efecto antioxidante en nuestro organismo.

También contiene otros compuestos y elementos igualmente interesantes dentro del campo de la salud y del cuidado personal, como beta-carotenoides (provitamina A), fitoesteroles, Vitamina K o hierro.
Compuestos saludables que son la clave de los muchos beneficios del aceite de argán para el cabello, la cara, la piel y el resto del cuerpo. Entre todos ellos, destacan los siguientes:
- Es un magnífico hidratante natural para el cabello, ayudando a nuestro pelo a estar sano, bien nutrido y brillante. También es útil para la prevención de la caspa y para tratar las puntas abiertas.
- También es un muy buen hidratante para la piel, permitiendo que esta retenga bien el agua y ayudándonos a combatir la sequedad y la tirantez.
- Ayuda a cuidar y fortalecer las uñas.
- Cuida, protege e hidrata los labios, previniendo su agrietamiento y manteniéndolos flexibles.
- Tiene un potente efecto antioxidante, gracias a sus altos contenidos en vitaminas del tipo E, tocoferoles y ácidos grasos esenciales, lo que ayuda a combatir el efecto negativo de los radicales libres a nivel celular y hace que la piel y el pelo se muestren sanos y rejuvenecidos. Un beneficio muy útil para prevenir las arrugas y mejorar la elasticidad de la piel.
- Su gran efecto cicatrizante es muy útil para prevenir la aparición de estrías, así como para tratar quemaduras, irritaciones cutáneas y eccemas.
- Ayuda a combatir el acné, evitando la acumulación de sebo en la piel.
- Tiene efectos antisépticos y antifúngicos, lo que en su uso tópico puede protegernos contra posibles infecciones y agentes patógenos.
Algunos posibles usos y aplicaciones del aceite de argán
Para finalizar, el aceite de argán se puede emplear de muchas formas diferentes para el tratamiento del cabello y del pelo. También es posible tomarlo como complemento dietético, o mucho mejor, incorporarlo directamente como ingrediente en nuestras recetas. En el primero de los casos, podemos aplicarlo directamente sobre la piel de la cara o del cuerpo a modo de loción, o como acondicionador para el cabello.